Ahora que tenemos Smartwatch ¿qué hacemos con él?

In Experiencia de usuario móvil, Nuevas tecnologías

“Muchas veces la gente no sabe lo que quiere hasta que se lo enseñas.” Steve Jobs.

Mi primera reflexión cuando vi el primer teléfono móvil fue: “¿para qué quiero yo eso, si ya tengo teléfono en casa?”.

Recuerdo pensar que simplemente servirían para alardear, y que los únicos que le sacarían partido al teléfono serían los agentes de bolsa y los camellos; el resto de personas que tenían uno, lo hacían para aparentar que pertenecían a uno de estos dos gremios.

La sensación que tengo a día de hoy con los Smartwatch es un poco parecida. Lo único que cambia es la reflexión.

En este artículo desarrollan la problemática del dispositivo y aportan la clave de lo que es, a mi entender, su potencial.

A día de hoy, el uso del Smartwatch se reduce a:

  • Ver llamadas entrantes, aceptarlas o rechazarlas.
  • Ver notificaciones varias.
  • Controlador de fitness (existen diversos dispositivos de menor precio que permiten la misma funcionalidad).
  • Para saber qué hora es.
  • Otras funcionalidades no muy diferentes a las que tenemos en nuestros teléfonos.

“Overall, smart watches are just an extension of your smart phone…” Armen Ghazarian.

Pero… un momento. ¿Qué tiene de malo ser una extensión? Y lo que es más importante, ¿qué tiene de malo ser una extensión capaz de registrar información de nuestro propio cuerpo?.

Uxmag segmenta, en uno de sus artículos, los diferentes tipos de “dispositivos vestibles”. Se crean tres categorías: Trackers de actividad, Smartwatches y Smartglasses. Mientras que a los Trackers de actividad se les supone la función de recopiladores de datos para la mejora de la salud, a los smartwatches se les relega a una posición secundaria, comparándolos siempre con los Smartphones, y tratándolos como si fueran únicamente unos meros sustitutos evolutivos.

Creo que en muchos casos nos equivocamos tratando al Smartwatch como un Smartphone pequeño. Nos planteamos la creación de apps para Smartphone y sólo pensamos en el modo de adaptarlas a Smartwatch (que si podemos mantener tal funcionalidad y eliminar estas otras).

¿Y si en lugar de intentar comprimir todo nuestro entorno en la muñeca, expandimos lo que está en nuestra muñeca a todo nuestro entorno?

A día de hoy, somos capaces de registrar los kilómetros que recorremos, las horas que dormimos al día o nuestra frecuencia cardíaca. Para ello, usamos un Tracker de actividad y volcamos los datos posteriormente a otro dispositivo para interactuar con ellos.

El Smartwatch es un dispositivo capaz de realizar las mismas funciones que un Tracker de actividad pero, además, añade a esta funcionalidad:

  • La capacidad de recogida de datos externos.
  • La posibilidad de procesar datos recopilados.
  • La interacción (aceptadas las actuales limitaciones).
  • La comunicación, similar al Smartphone.

Supongamos que somos corredores aficionados y utilizamos nuestro Tracker de actividad para controlar los kilómetros que recorremos, el tiempo que tardamos, la velocidad media e incluso las calorías que quemamos en el proceso. A continuación, los descargamos y los colgamos en alguna plataforma (para alardear con nuestros amigos). Los tenemos en una app que analiza nuestra evolución y nos permite planificar futuras “épicas”.

Añadamos ahora a nuestra afición un pequeño handicap. Supongamos que somos asmáticos. El problema habría comenzado mucho antes del control de los kilómetros que hacemos o el tiempo que nos llevaría. La primera duda que se nos plantearía es: ¿debería salir a correr hoy?

La única respuesta que nos daría un tracker de actividad sería: “mira qué color más chulo tengo”.

Sin embargo, gracias a un Smartwatch podríamos obtener la siguiente respuesta:

  • Llevas caminados 3 km. en lo que va de día, durante ese tiempo tu frecuencia cardíaca fue de 65 ppm. Recopilación de datos de nuestro cuerpo (nos informa de nuestro estado físico).
  • La temperatura exterior es de 25º, la humedad media es del 85% y el grado de contaminación de tu zona es bajo. Recopilación de datos externos (los factores externos en esta situación pueden ser determinantes).
  • Cotejando los datos, la posibilidad de que sufras una crisis asmática si sales a correr es del 32%. Posibilidad de procesar datos recopilados.
  • Tienes dos opciones: <Comenzar ruta> o <Cancelar ruta>… Al cuarto kilómetro sucede lo previsible, la dichosa Ley de Murphy hace que el 32% de posibilidades se convierta en un 99%. Lo que haces (después de acordarte la madre de los desarrolladores de la app) es pulsar el botón que te permite enviar una solicitud de ayuda con tu localización para que te vengan a recoger. Interacción y Comunicación.

En todo el proceso hemos ignorado al hermano mayor (el Smartphone) y no por ello hemos prescindido de ninguna funcionalidad. Simplemente, no nos hacían falta más.

El punto de partida no está en adaptarse a sus limitaciones, sino en aprovechar todo su potencial.

Empatica es una empresa que ha sabido leer esta tendencia y ha desarrollado un dispositivo orientado a salvar vidas potenciando la recogida de datos y a utilizarlos para “cosas realmente útiles”. Link

Del mismo modo que un tsunami puede anticiparse gracias a los datos que se recogen y analizan en alta mar, la recogida de datos de nuestro cuerpo puede anticipar el desencadenante de enfermedades para las cuales la rapidez en la respuesta es vital.

¿Y si lo utilizamos para mejorar la experiencia del usuario?

Existe un interesante artículo en el que se expone el concepto de Appticipation. A grandes rasgos, propone modificar el modo de la app en función del lugar en el que nos encontremos y del tipo de usuarios que seamos.

Using appticipation, we create app modes based on the functionality users need in different locations.

El concepto de Appticipation (entre otros muchos ya existentes) se orienta a la personalización y optimización de la interactuación del usuario con una app, presentándole la información que desea ver en cada momento.

Imaginemos por un momento, que analizando los datos recogidos por un Smartwach, somos capaces de deducir si el usuario ha tenido un día estresante o relajado. Supongamos que además de esta información, somos capaces de deducir en qué estado de ánimo se encuentra en el instante de abrir nuestra app, incluso podemos monitorizar sus reacciones ante la información que le estamos presentando.

¿Podrías mejorar tu producto?